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Pon un pedagogo en tu vida.

Pon un pedagogo en tu vida.

Comenzaré con una pregunta muy sencilla:

Como padre, ¿Qué haces cuando tu hijo se pone enfermo?

La respuesta es obvia. Ningún padre va a diagnosticar y automedicar a su hijo/a si no tiene ningún tipo de conocimiento médico. Sino que acudirá al centro de salud a que un especialista revise y diagnostique al niño/a y le mande el tratamiento más adecuado y eficaz.

Bien, compliquemos un poco la pregunta:

¿A quién recurres si estas desorientado en tu labor educativa como padre o madre?

En muchas ocasiones, los padres y madres sienten que su labor no está cumpliendo con las expectativas u objetivos esperados. Hay momentos en los que no saben qué hacer, cómo reaccionar, cómo comportarse o qué actitud mantener. Se sienten abandonados, desorientados y el niño/a, finalmente, es el reflejo de esa desorientación.

Para ello hay que contar con la ayuda de profesionales de la educación, que bien pueden ser pedagogos, psicólogos o psicopedagogos.

La figura que los padres tienen más a mano para pedir ayuda es el orientador  educativo del centro. Pero en muchas ocasiones, el orientador del centro se ve desbordado o no puede hacer un uso individual, personalizado, eficaz e implicarse tanto como le gustaría, por ello deben tener en cuenta otras vías de ayuda.

Una de ellas y que muchos centros están incorporando en su programa educativo son las Escuelas de Padres y Madres, las cuales sirven, también, como punto de encuentro entre más familias. Y de esta forma, que estas se den cuenta de que las dudas sobre cómo educar a los hijos/as son compartidas por más gente que necesita orientación. Además este tipo de escuelas cubren la mayoría de etapas educativas y se centran en los temas específicos de cada nivel o edad.

Sin embargo, en muchas ocasiones, los padres y madres no se atreven a pedir esa ayuda, porque consideran que es como admitir que están fallando en su labor educativa. Pero se debe tener claro, que aunque todo el mundo educa, y sobre todo los padres y madres, eso no quiere decir que deban  tener todas las respuestas y el conocimiento necesario para llevar a cabo de manera segura y eficaz su tarea educativa.

Por ello es importante saber pedir ayuda, porque nadie enseña a la tarea de ser padres y madres, y al igual que si no se tiene conocimientos de medicina se acude al médico, cuándo se está desorientado en la labor educativa se debe pedir ayuda a profesionales de la educación, pedagogos, psicólogos o psicopedagogos. Estos pueden servir de guía y orientación en la labor educativa y así sentirse mejor con uno mismo y con la mejora de resultados en el día a día. Por ello, los padres y madres deben ser conscientes de que la educación que se brinda por parte del hogar, es aquella que les va formando como personas y que en un futuro regirá sus vidas y les hará ser de una forma y no de otra.

Finalmente invito a todos aquellos padres y madres que en algún momento se preguntan si lo están haciendo bien, o si no están seguros de que hacer ante ciertas situaciones, que pidan ayuda, porque el tipo de persona que su hijo/a será en un futuro, viene determinado en gran medida, por la educación del presente.

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