Perder el control - MundoPedagogico.es

Perder el control es contraproducente para nosotros y para nuestros hijos e hijas

“Cuando los padres son una bomba de relojería”

En muchas ocasiones los adultos perdemos los nervios al ver que hay situaciones con nuestros hijos e hijas que no podemos controlar, bien porque hay factores que no podemos modificar o porque nuestros hijos e hijas no nos hacen caso en el momento que nosotros esperamos.

Enfadados, gritando y perdiendo los nervios no vamos a conseguir nada, y mucho menos que nuestros hijos nos obedezcan por respeto, sino que lo harán por temor a nuestra reacción hacia ellos, reacción que poco a poco mina la autoestima de los niños y niñas. Ya que si las pocas horas que los padres y madres pasan con sus hijos e hijas, a causa de cuestiones laborales principalmente, se basa en gritos, amenazas y tensión, lo único que conseguimos es hacerle ver a nuestro hijo/hija que todo lo que hace está mal y que no apreciamos sus pequeños esfuerzos.

Por otro lado, es importante diferenciar entre autoridad y autoritarismo. Es decir, ¿Quiero que mi hijo/hija me haga caso porque me respeta, o porque me tiene miedo? Pues bien, el no controlar la ira, nos lleva a que nuestros hijos/as finalmente tengan miedo de cómo vamos a reaccionar y de las consecuencias que en ellos y ellas van a repercutir.

 

Fuente: www.solohijos.com

Mi hijo mi reflejo - Mundopedagogico.es

Mi hijo, mi reflejo

No debemos olvidar que una gran parte del aprendizaje que realizan los niños/niñas se realiza mediante la observación e imitación de lo que ven en aquellas personas, que consideran su modelo a seguir.

La familia, dada su principal función como primera institución de socialización del niño/niña, son los primeros modelos a seguir por el niño/niña. Además las primeras enseñanzas vienen dadas desde el ámbito familiar y en muchas ocasiones los adultos no somos conscientes de la gran cantidad de cosas que observan de nosotros y que van aprehendiendo.

Hay que recordar que durante los primeros años de vida  los niños y niñas tienen una  gran capacidad de permeabilidad, y es en esos primeros años es dónde van conformando su carácter como personas, en definitiva, su autoconcepto. Aunque más adelante más personas y factores influirán en la formación de su autoconcepto, la primera influencia es la de los padres y madres.

 

Fuente: Escuela para padres.- “NUESTROS HIJOS, NUESTRO ESPEJO”

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Respetar el derecho a jugar de los niños y niñas.

Aprendo jugando - Mundopedagogico.es

 

Me ha llamado la atención el significado de estas viñetas. Ya que, creo, son un claro reflejo de la sociedad en la que vivimos. Una sociedad que consume el tiempo de los adultos y que pagan los niños.

No debemos olvidar la importancia que tiene el juego en el desarrollo de los niños y las niñas. Gracias a él van conociendo el mundo que les rodea, interiorizan valores y normas, aprenden a socializarse con otros niños y niñas, desarrollan la psicomotricidad, a través de él transmiten y expresan sus emociones e ideas y muchos más beneficios.

En definitiva el juego es para el niño, como un mundo en miniatura dónde puede experimentar, equivocase, aprender, dejar volar su imaginación, imponer sus normas y hacer participe a los adultos de su juego. Así, todo ese aprendizaje es transportado luego al mundo real.

Con ello no quiero decir que las actividades extraescolares no sean beneficiosas, pero como todo, no son buenas en exceso.

 

Fuente: Educapeques